|
Enrique
Tellería.
Es
concertista y arreglista de bandoneón.
Vive en Europa desde hace varios años,
y ha participado en los más importantes
festivales internacionales, además de
colaborar con artistas como Joan Manuel Serrat
y Joaquín Sabina, y de actuar con agrupaciones
orquestales de distintos países.
La que sigue es una entrevista con Enrique Tellería,
quien repasa su trayectoria profesional, su
vida y sus recuerdos de Las Piedras. |
¿Cómo
se componía su familia y a qué se dedicaban
sus padres?
Mi
familia era el prototipo de aquellos años 50:
clase más o menos media, obrera, sencilla,
de las que a través del esfuerzo, hacen grande
un país. El viejo era ferroviario, enamorado
de su ferrocarril, dedicó toda su vida a defender
los derechos de los ferroviarios. Fue dirigente gremial
durante más de 3 décadas, le vi hacer
partes oratorias memorables en algunas de las características
huelgas, que todo obrero hizo en Uruguay para conseguir
un mendrugo de aumento salarial. Porque los políticos
de entonces eran igual de mentirosos que los actuales,
haciendo muchas promesas para conquistar el voto y
llegar al Palacio Legislativo. Al pueblo palos, hambre,
y cierres de empresas, como luego cerró AFE.
Mi madre; labores, tirando del carro y siendo una
gran administradora de los recursos que entraban a
la casa. Hambre no pasamos, ahora, privaciones, bueno,
de todos los colores, como en los hogares tipo de
aquellos años. Los hogares de hoy no solamente
pasan hambre sino privaciones, humillaciones, y una
decadencia social que me alarma día a día
cuando recibo noticias desde Montevideo. Tengo una
hermana que hoy vive en Las Piedras, al igual que
mi madre, el viejo ferroviario se fue al cielo buscando
quizás otras vías para sus trenes, ya
que la farsa política uruguaya cerró
un bien público como el tren. Cuando en mis
constantes viajes por Europa, digo que en Uruguay
no hay trenes, me miran y me tildan de mentiroso.
El europeo no se explica un país sin trenes.
En este continente se invierten fortunas en mejoras
de railes, porque consideran que un buen servicio
ferroviario es el pulmón vital de la economía,
sin importar si es redituable o no. Pero en Uruguay,
donde pegado al tren se construyeron poblados y, sobre
todo, costumbres, unos desgraciados gobernantes seudo
democráticos aunados a los poderes dictatoriales
cerraron AFE. Como luego fueron cerrando todo aquello
que fue tradición en el Uruguay, como la ONDA
y cientos de industrias, dejando al pueblo en la miseria,
el hambre, la desesperación, y dejando al país
con válvulas de escape tremendamente graves
para cualquier región como lo son el paro,
la delincuencia, la falta de fe, la destrucción
de la familia, el desapego de hijos con padres, el
terrible flagelo de la emigración, la nula
inversión en cultura, salud, planes sociales,
jubilaciones, pensiones, salarios, y, especialmente,
el cuidado de las fuentes de trabajo.
Ese era el principio de mi familia en aquellos años
(1950). Fui muy feliz, recibí una educación
corriente, pero el mejor profesor lo tuve en mi hogar,
mi viejo era de aquellos de "palabra". Para
él un papel no servía para nada si el
hombre no tenía palabra. Fíjese hoy
en día, cuánto puede valer la palabra
de las personas con solo pensar en la palabra de los
gobernantes. Creo que ahí tenemos la muestra
Nació
en Montevideo y vivió parte de su infancia
en Progreso: ¿Cómo llegó a Las
Piedras y cuánto tiempo vivió en esta
ciudad?
Nací
por la calle Martín Berinduague, cerca del
Paso Molino. Mi abuelo paterno fue durante muchos
años guardabarrera de las vías de AFE,
antes del viaducto de Agraciada, aquel que llevó
como 10 años hacer y eran 800 metros. En Europa,
para esa distancia pueden demorar 2 meses como máximo
(y no comparo, solamente me remito a lo que he visto).
En Montevideo estuve hasta los 5 años, cuando
nos fuimos a Progreso, donde viví hasta que
tuve 8 años. Allí recuerdo entre tinieblas
el partido de Maracaná, que mi padre escuchaba,
y la gran fiesta de aquellos pocos pobladores. Vine
a Las Piedras con 8 años, a la calle Municipio
81 entre Colman y La Paz. La casa todavía está,
era enorme. Ahí empezaron mis correrías
de juventud, y con 9 años y 11 meses, salí
por primera vez a tocar con una orquesta que era de
jóvenes, de la zona de Peñarol. Se llamaba
Calesita Juvenil y la dirigía Roberto Campi,
quien hubiera sido buen violinista pero se dedicó
a la electrónica. Le vi en 1997, en uno de
mis viajes a Montevideo, estaba en una oficina. Sintió
mi nombre y se quedó como estatua, no lo podía
creer. Hablamos poco pero fue un lindo reencuentro.
Juan José Aldao era el otro violinista, que
en aquellos años tendría 11 años.
Con él nos fuimos viendo mas seguido, fue primer
contrabajista de muchas orquestas de Uruguay y luego
estuvo 12 años en la Sinfónica de Maracaibo,
en Venezuela. En enero de este año lancé
mi 3er CD como solista de bandoneón con Orquesta
de Cámara y el Maestro Aldao estuvo presente
en ese lanzamiento con su esposa. Nos dimos un abrazo
después de más de 25 años sin
vernos y de 48 que fuimos compañeros en aquella
orquesta de muchachos. Sabe que me hace preguntas
inteligentes, pero necesitaría un libro tan
grande como el Quijote para enumerar todo. Hago la
aclaración que del Quijote solamente necesitaría
su tamaño, porque su contenido es imposible
igualar en calidad e importancia.
En Las Piedras viví 3 décadas antes
de radicarme en Montevideo por razones más
que nada laborales. Pero con Las Piedras seguía
teniendo, por múltiples razones, un vínculo
casi diario. Conocí a Las Piedras cuando sus
villas eran campos de viñedos y la gente de
Montevideo se empezaba a comprar sus terrenitos y
aprovechar los fines de semana para levantarse las
casitas que les salvaran de grandes sumas en alquileres.
Las Piedras pasó a ser una ciudad satélite
de Montevideo, y aquello fue un boom: aumentó
el trabajo para el comercio local, la construcción,
los medios de transportes, había mucho movimiento.
Los fines de semana existían, entre Las Piedras
y alrededores, más de 30 lugares para ir a
bailar, sobre todo bailes familiares. Solamente en
la ciudad estaban los grande bailes del club Juventud,
donde vi tocar, por ejemplo, a Orquestas como Panchito
Nolé, Donato Raciatti, Oldimar Cáceres
(hoy en Brasil). Yo tenía unos 17 años
e iba con la Orquesta típica de Walter Díaz,
la banda Tropical de Alfredo Rivero (pedrense), Grupo
70 de Franco Albanesse (hoy en Italia), y tantos grupos
que hoy mi cabeza no recuerda. Luego teníamos
las célebres matinés de los domingos
del club Olimpia, donde estaba la orquesta estable
de Los Tréboles, con su cantante Washington
Larrosa. Estaban los bailes del club Solis, y más
tarde vino la Sociedad Italiana. En los alrededores
los bailes de Rincón del Colorado, el Club
Viale, La Cantera de La Paz, el Club Social La Paz,
los bailes de las escuelas, en fin, había un
movimiento tremendo que hoy no existe. Sin molestar
a nadie, creo que viví una ciudad de Las Piedras
irrepetible. Me crié tocando en los bailes
orilleros, como el baile de la gallega Herten., allá,
al final de la calle La Paz; el baile de Los Dorilas,
cerca del Hipódromo, un baile para la raza
negra donde siempre me trataron con mucho cariño
y respeto; el baile de la Negrita
Toqué
por más de dos o tres años en esos lugares
de gente pobre, barrial, muchas veces hasta indigente,
y nunca tuve problemas. No olvide que yo tenía
en esos tiempos entre 11 y 14 años.
He
tocado con Raimundo Amador, el rey del flamenco, acompañé
en Madrid a Joaquín Sabina, grabé para
decenas de producciones discográficas, el año
pasado fui solista con la espectacular Orquesta Sinfónica
de Catalunya, de fama Mundial, grabando para el sello
BIS de Suecia. El año pasado toqué como
solista con la Sinfónica de Frankfurt, bajo
la dirección del Maestro Jhon Storgass. También
hice dos giras con los solistas de la Royal Opera
House de Londres (2001 y 2002); he tocado dos veces
en Chile junto al genial pianista chileno Roberto
Bravo; en Canadá, Suecia, Dinamarca, Austria
y Alemania, durante los últimos cinco años,
he tocado 24 veces; estuve en Disneyland Paris acompañando
a El Cabrero, el gran cantaor de flamenco; he tocado
en los más emblemáticos teatros de Europa,
empezando por el Palau de la Música Catalana;
el año pasado estuve en Moscú y en la
Siberia, pisé la Plaza Roja. Pero no me olvido
que empecé en esos barrios y lugares que le
nombré, y lejos de arrepentirme, si naciera
otra vez, lo volvería a hacer, porque la experiencia
y ubicación que tengo en la vida es producto
de haber conocido todo los escalones de la sociedad
si es que la sociedad tiene escalones. Fíjese
que he tocado a cinco metros de los Reyes de España,
en la fiesta del BID que se hizo en Barcelona hace
unos 6 años. Me llevaría decenas de
hojas explicarle mi actividad, pero todo nació
de allí, de aquellos barrios humildes de Las
Piedras, de sus bailongos donde el vino suplía
el lujo del Whisky, y donde algún lío
mostraba que había sangre caliente en los pobladores
del lugar. Pero fueron años muy felices para
mí, no los cambiaría por ninguna niñez
de lujo, no me interesaba y no me interesa.
¿Cómo
se acercó a la música y al tango en
particular?
Yo
empecé con cinco años, cuando mi padre
me regaló un bandoneón negro Premier.
Al que le gustaba el fuelle era a él, yo no
tenía ni idea de lo que era un bandoneón
ni la música. Tengo fotos con ese bandoneón.
Luego, por el destino, un día le llevé
los peines a afinar a un seudo músico muy conocido
de Montevideo y sencillamente me robó aquellos
peines, por lo que fue el final de aquel mi primer
bandoneón. Ahora tengo tres bandoneones doble
AA restaurados especialmente para mí, que amén
de su sonido, son dignos de admiración por
el lujo de sus terminaciones en fuelles y teclados.
En mi casa la música fue el pan diario, la
radio estaba encendida 18 horas al día, siempre
tangos. Existía poca oferta musical, pero buena.
Luego vinieron épocas de música basura,
sobre todo por los 70, y se empezó a valorar
más la pinta del músico que sus condiciones
técnicas. Ahí se hundió definitivamente
la cultura musical en el Uruguay, siendo una música
para dentro de casa, sin muchas posibilidades de exportación,
salvo en casos aislados. En estos momentos, para el
mundo musicalmente Uruguay no existe. No tiene posibilidades
de mostrar su cultura, antes que nada, por la falta
total de apoyo político, y luego por otras
razones que no deseo enumerar, no porque tenga problemas
en hacerlo sino porque ahora vivo lejos y debo expresarme
con bastante cautela.
EL
TANGO y yo..., creo que todo rioplatense nace en sus
genes con muchas cosas que le vienen desde las raíces.
En esa región uno nace escuchando a Gardel,
Canaro, Troilo (le confieso que cuando tuve uso de
razón los escuchaba bastante poco o nada, ya
le explicaré. Los rioplatenses, también,
luego del primer llanto gritamos un gol de Nacional,
Peñarol, Boca, River, hablamos de murgas, de
candombes, de carnaval, de domas. Esos son, mas o
menos, los temas del tradicionalismo social).
Y el Tango es una forma de sentir del rioplatense.
Luego uno elige, si quiere seguir en él o se
dedica a otros géneros. Musicalmente hablando
yo nunca me consideré un tipo amante del tango,
fíjese lo que le digo. Con 19 años cumplidos
me retiré totalmente de la ejecución
en público del bandoneón en Uruguay,
salvo dos o tres veces por ciertas circunstancias
muy especiales, y menos, pero mucho menos, integrar
una orquesta típica, que me hubiera significado
llegar a odiar el bandoneón, la música
y afines. Salvo algunas pocas orquestas típicas
de relieve, el resto eran sencillamente inescuchables,
y en algún caso impresentables. Cuando en esos
tiempos yo escuchaba lo que Astor Piazzolla ofrecía
en el mundo, y luego tenía que soportar la
marchita de la Serpentina, con todos mis respetos
al autor, era una tortura psicológica insoportable.
Pero bueno, gustos son gustos. Yo respeto el de mis
semejantes aunque no los comparta, como no quiero
que nadie comparta los míos tampoco. Pero tango,
lo que se dice tango, hice con la típica de
Thomas Huelmo teniendo yo 15 años. Allí
estuve 8 meses, hicimos dos bailes y sonaba muy bien.
Había 4 bandoneones, buenos arreglos, pero
trabajo nulo. Más tarde pasé a Walter
Díaz. La orquesta me quedaba en Las Piedras
y con ese grupo recorrí casi el 75% del Uruguay.
Realicé mi primera grabación profesional
en Sondor, y fui varias veces a Canal 10, así
como un mes de Radio Carve. De esto hace 38 años,
aproximadamente.
Hoy mismo toco poco tango, únicamente en casos
que acompaño coreografías bailables,
espectáculos donde hay bailarines. Si el programa
lo exige, hago tango popular pero con arreglos modernos.
Aquí en España estoy en varios grupos
además de contratarme para tocar con formaciones
europeas; en agosto tocaré con el NOVITANGO,
la formación que dirige el gran pianista Hugo
Aisemberg. Vienen desde Pesaro, Italia, al paraninfo
de la Universidad de Valladolid, y me contrataron
como bandoneón solista. El 14 de agosto tocaré
en el Auditórium Paul Casals del Vendrell con
el New Ensamble Barcelona, un quinteto que viene a
mas. El 30 y 31 de julio estaré en el 29no
Festival de Arseguell, patrimonio de la cultura catalana,
donde en dos días se juntarán unos 250
músicos europeos y más de 8 mil personas.
Voy a tocar absolutamente solo, y la organización
ya compró una bandera uruguaya que lucirá
durante el festival.
¿Por
qué el bandoneón?
Se
lo contesté anteriormente, creo fue un gusto
de mi padre. Yo me sentí bandoneonista realizado
el día que pisé España. Quizás
ahí se despertó el verdadero instrumentista.
Siempre toqué, en mi casa hacía los
arreglos con el fuelle, pero no había campo
para el bandoneón, y me dediqué a otros
instrumentos y a otros géneros. Había
que comer y sacar a la familia adelante, y con el
tango en Uruguay no pasaba nada. Pero nunca dejé
de tocar diariamente, con lo cual, al menos no bajaba
de nivel. Por otra parte, siempre estuve relacionado
con músicos del extranjero, recibiendo grabaciones,
datos, y por eso, cuando me marché de Uruguay,
nada me tomó de sorpresa, sabía lo que
podía pasar conmigo. Luego dependía
del destino.
Si
le pido que defina al bandoneón, ¿Qué
me diría?
El
bandoneón en su historia ha tenido tantas definiciones
que, creo, poco aportaría lo que yo le pudiera
decir. Creo que cada uno le da una definición
personal, según sus sentimientos.
Mis bandoneones son un cubierto más en la mesa
del día a día, ocupan un lugar preferencial
en mi coche..el va en un asiento. En los hoteles duermen
en la cama junto a la mía, y si voy con mi
esposa, entonces van a un armario, con buen espacio
y lejos de humedades, golpes y, sobre todo, de las
limpiadoras de los hoteles que me lo puedan cambiar
de sitio. Quedan siempre bajo llave, no los lleva
nadie más que yo, mi esposa o mis hijos. Mis
fuelles desde que están a mi lado no conocen
otras manos que las mías, no los presto a nadie.
Para mí el fuelle es poder expresar en sonido
todo lo que llevo dentro, él transmite lo que
yo le digo. A veces nos enojamos, pero él aguanta
callado. Otras veces me dice, con su voz ronca: estamos
vivos hermano
pa/lante
Mi fuelle me salvó
en los momentos ingratos de la vida. El puso paz a
mis nervios de jefe de familia que iba día
a día tras un peso para el morfe, ¿me
entiende?. Con él aplaqué muchas iras,
y aguanté desplantes, puertas cerradas, críticas,
humillaciones, las risas burlonas de los que hoy ya
no se ríen de mí.
¿Cuál
fue su formación musical y cuáles sus
primeras presentaciones?
Algo
le fui contestando. Con 9 y 10 años tuve mis
primeras presentaciones en la primera Orquesta que
le conté. Recorrimos prácticamente todo
el departamento de Canelones; le podría nombrar
San Ramón, Castellanos, Soca, Pando, Santa
Lucía. Aprendí mucho, porque tocaba
al lado de gente que me llevaba más años.
Yo era un niño, sabía cinco temas muy
mal tocados. Acompañaba, pero de oído
a los pocos meses fui sacando el repertorio. Debuté
en un casamiento en Sarandí del Yí,
con 9 años y medio. ¿Se imagina lo que
era en esos tiempos para un niño salir solo
de su casa?. Recuerdo que me pusieron los primeros
pantalones largos color gris, y aunque mis padres
me recomendaban a muy buena gente, el hecho de viajar
en tren casi 600 kilómetros entre ida y vuelta
y luego tocar en aquella fiesta, fue algo que siempre
recuerdo. Me pagaron 3 pesos con 33 centésimos.
Eramos tres músicos: Roberto Campi (violín),
Washington Cáceres y yo en bandoneones, y nos
dieron 10 pesos, que era buen dinero para la época.
Con esos 3 pesos me compré artículos
de la escuela.
Me
gustaría que cuente cuáles eran los
lugares donde una orquesta podía tocar y cómo
era el ambiente en la noche de Las Piedras.
Arriba
le expliqué cómo era Las Piedras en
aquellos años de los 60 o 70, muy distinta
a la de hoy. Conservo en mi memoria a mucha gente
con la cual compartí gran parte de mi vida,
como, por ejemplo, los hermanos Ruben y Carlos Cedrés,
de quienes fui vecinos puerta pegada, en la calle
Municipio. Ruben actualmente tiene una industria de
máquinas agrícolas en la ruta 5, y Carlos
una ferretería en Municipio y Colman. Con ellos
estuve apegado casi 15 años hasta que los compromisos
nos fueron separando. Recuerdo, también, a
grandes muchachos como el Checho, ..uf.., qué
barra brava tenían en esos años; salían
7 u 8 y se pegaban con gente que venía de Montevideo.
Eran bravos para la piñas, pero buena gente.
Cuando fui a Las Piedras por última vez, en
el 2002, vi al Checho, le pegué el grito y
nos dimos un abrazo enorme. Y sí amigo, en
esa época había muchachos guapos, atorrantes
pero de ley, porque atorrante no quiere decir mala
persona. Eran laburadores, pero el fin de semana metían
para adelante, sobre todo en aquellos tiempos cuando
a Las Piedras venían muchas barras desde Montevideo
a conquistar pebetas pedrenses.
En la soledad de algún viaje largo de avión
muchas veces se me aparecen aquellos años,
en los que conocí a la mujer más bonita
que había en toda Las Piedras, la más
buena y grande entre todas: mi esposa. Imagínese
si Las Piedras tendrá importancia. Y más
tarde conocí a Félix Acuña, a
Cacho Magiolo, al gallego José, a Cabrera,
al Canario Ramos, a Hugo Robert, a Douglas Melgar,
a Gallo Machín. Muchos de estos muchachos eran
íntimos amigos de Julio Sosa, con quien compartí
el escenario del club Olimpia cuando cantó
con las cuerdas de Mario Núñez, un gran
guitarrista que estuvo en España como cinco
años. Y ahí conocí a Carlitos
Olivera, animador oficial de Julio Sosa y en muchas
ocasiones de los bailes del club Juventud. También
recuerdo a Pocho Díaz, de Los Tréboles,
al gordo Calcagno, que tenía una orquesta,
al pianista Cabrera, al hoy doctor Crespo, mucha gente...
Fui a la casa del Vivian Trías, porque mi padre
era muy amigo de él. En las elecciones siempre
voté al Partido Socialista, en mi familia jamás
votamos a blancos ni a colorados. Aquí en Catalunya
soy de una fuerza independentista y tanto yo como
mi esposa y varios de mis hijos votamos a ERC (Ezquerra
Republicana per Catalunya). Soy Republicano, anti
monárquico, y estoy muy al día de los
asesinatos a catalanes que hizo el régimen
franquista. Aunque soy descendiente de vasco, mi bisabuelo
era vasco, tierra que quiero muchísimo también,
y donde tengo muchos amigos.
¿Qué
músicos pedrenses de esa época recuerda?
Ya
le nombré a Crespo, estaban, además,
Nelson y Wilson de Oliveira, tremendos músicos,
el primero hoy en la Banda Municipal de Montevideo.
Con Wilson nos reencontramos luego de 45 años
en Alemania, cuando fui a grabar con la Big Band Jazz
de la radio y tv de Frankfurt. El es primer saxofonista
de la Orquesta, y una figura consular del jazz. Tengo
conciertos de Wilson con su grupo y suenan de maravilla.
Un genio. El año pasado toqué con la
Sinfónica de Frankfurt y me esperó con
unos tallarines
Claro, Yiye, como le decimos,
mojaba aquellos tallarines con gruesas lágrimas
de viejos recuerdos pedreneses. El siempre me dice:
"Telle, viva Las Piedras".
A los Oliveira le mataron a su padre en el café
EL 20 unos miserables. Nuestros padres llegaron a
trabajar juntos, ¿ le parece que tengo pocas
cosas en Las Piedras?. Allí hay una tumba que
tiene a mi padre, es decir, siempre estoy ligado a
Las Piedras. Y sí, de Las Piedras salieron
Berugo Carámbula, los Crespo, Alfredo Rivero,
el cantante Luis Sosa, Franco Albanesse, el gran Chato
Arizmendi, Carlitos Magallanes, gran bandoneonista
radicado en Brasil desde hace 30 años. Me acuerdo
también de Fusquito, de Luis Prego, de Piero
(que fue director de la Banda Municipal), de los Diotti...,
la memoria me juega una mala pasada, sé que
me voy a olvidar de muchos
¿Cuándo
se dio cuenta que su futuro estaba en la música?
¿Se puede hablar de una decisión suya
o fue un proceso del que no tuvo demasiada conciencia?
Yo
nací músico, no sé si bueno,
malo o regular, pero para mí la música
fue algo que traía en la sangre. Ahora, saber
a dónde iba a llegar, ese es otro tema. Una
cosa se nos puede hacer fácil y quizás
no practicarla. ¿Sabe cuántos pibes
hay que nacen siendo magos para el fútbol,
y luego no llegan, y juegan en el 85% los patas duras,
los recomendados, o los que tienen buenos padrinos?.
Y en la música pasa igual, no sé en
Uruguay ahora, pero antes era así. Con buenos
padrinos se podían lograr muchas cosas, si
uno integraba un Clan, tenia unas puertas. Sino, bueno,
eras un músico rasca, los tropicaleros nos
llamaban muchas veces. Otros nos decían los
músicos del Chim-Pum.
La música fue la herramienta de trabajo que
el destino puso en mis manos para ganarme la vida.
Se trató de un proceso que se fue generando
con los años, con las dificultades, con la
pelea por la subsistencia personal y luego familiar.
Pero dentro mío siempre estuvo el artista.
¿Sabe usted cuántos me han dirigido
sabiendo apenas el 20% de mis facultades?, ni se lo
imagina. Pero también he tenido la suerte de
tocar al lado de gente a la que jamás hubiera
pensado llegar a conocer, y eso también es
la carrera de un artista, o de un sencillo músico.
En Uruguay hubo años que todo el mundo enseñaba
música, abrían academias una por cuadra
para enseñar acordeón y guitarras, y
los profesores no sabían el acorde de Do Mayor.
Curraban a niños, padres, y eran mercenarios
del arte. Eso ocurrió también en Las
Piedras. Nunca vi a un alumno de esas academias tocar
en público, y a sus profesores, lógicamente,
menos.
¿Cuáles
son sus referentes en la música?
Astor
Piazzolla, el máximo. Hay otros, pero él
fue el primero y el más criticado. Luego, muchos:
Arturo Sandoval, Dypsy Gilespy, Tito Puentes, W. Marchali,
Tchaikovsky, Serrat, Ray Charles.
¿Cuándo
y cómo se produjo su emigración a Europa?
¿Fue algo que usted estaba buscando?
Por
necesidad y por conceptos.
Por necesidad porque el ciclo laboral mío en
Uruguay había tocado techo, como ha tocado
para el 95% de los uruguayos, aunque no todos se pueden
ir. Prueba de ello es la terrible emigración
que llega a Barcelona desde Montevideo, con unos problemas
tremendos. Consideré que era el momento o bien
de salir adelante o bien de hundirme totalmente en
la miseria de un país que hoy esta en el CTI.
Lo que más me alentaba era buscar un futuro
para mis cuatro hijos, a quienes no quería
ver metidos en un cuartel como único medio
de vida, o siendo explotados por salarios miserables,
como hoy lo está la juventud uruguaya, y quien
no comparta mi pensamiento que me de pruebas de lo
contrario. Lo intenté en 1978 y quizás
la falta de experiencia me complicó las cosas,
y teniendo todo para ganar estuve 9 meses en España
y retorné a Uruguay. Fue la peor decisión
que tomé en mi vida.
Tuve muchas posibilidades de irme, primero para Australia,
en el 70. Con mi esposa estábamos recién
casados, ambos teníamos conocimientos textiles,
íbamos con empleo, sueldo, casa, pero la familia
empezó a decir que esto que lo otro, y nadie
nos ayudó. Más tarde, en el 80 pude
tocar en cadenas de hoteles de la Polinesia, pero
en ese momento ya teníamos hijos y llevarlos
a una vida de viajes de isla en isla, de no saber
donde vivir, nos hizo dudar. Pero en nuestra casa
siempre se hablaba de irnos del Uruguay, hasta que
con 19 años se vino mi hijo mayor, Enrique.
Vino de vacaciones por un mes, y se quedó a
vivir. El me propuso venir en Noviembre del 91 para
ver cómo era Barcelona antes de las Olimpíadas,
y si me gustaba y me salía trabajo, ver de
quedarme. Y así fue. Despedirme de mi esposa
y mis tres hijos en el aeropuerto fue algo tremendo.
Pero salí con una ilusión tremenda y
a las 48 horas empecé a trabajar haciendo suplencias
en una sala de fiestas. En diciembre del 91 integré
todos los espectáculos de tango de Barcelona,
que se preparaba para las Olimpíadas. Tuve
la suerte de tocar seis meses en La Boite, una sala
de lujo en Plaza C, y los dueños me hicieron
un contrato que me permitió obtener todos mis
papeles legales. A los 3 años era ciudadano
español. A los 5 meses de haberme instalado
en España pude traer a mi esposa y mis tres
hijos luego de haber vendido todas las pertenencias
de una casa que había costado 24 años
de esfuerzos. Pero valió la pena.
De ese momento a la fecha no me puedo quejar, sino
que por el contrario, hoy tengo un precioso departamento
frente a las montañas del Parque Nacional de
Montseny. Vivo en Sant Celoni, a 60 kms. de Barcelona.
En Barcelona viví 12 años y es una ciudad
impresionante. Dentro de 5 años será
de las dos o tres capitales del mundo.
Así fue mi determinación de emigrar,
pero yo creo que empecé a emigrar el mismo
día que nos pusimos de novios con mi esposa.
¿Qué
público tiene el tango en España y en
Europa?
El
tango en Europa es un género foráneo
y como tal hay que tratarlo. Pero hay países
como Alemania, donde se realizan espectáculos
de tango grandísimos, inclusive por orquestas
sinfónicas. En Italia, en Francia, hay mucho
tango. En España hay pero poco con músicos
en directo. En Barcelona solamente el Bar Pastis,
que presenta los martes un dúo de tango. En
Madrid creo que hay tres o cuatro locales con música
en directo. Luego están las milongas, con música
grabada donde se enseña a bailar, y la gente
se lo pasa muy bien. Pero no hay mucho público
para el tango.
Pero si el tango tiene que vivir del publico latino,
se muere al otro día, eso es así y lo
vivo permanentemente. El latino trae las costumbres
de sus pueblos y no gasta, quiere vivir del garrón,
pagar poco o nada. El europeo es diferente, prefiere
ir a ver espectáculos serios, buenos, y en
lugares predeterminados como grandes teatros o salas.
¿En
cuántas grabaciones ha participado?
Tengo
tres cds. realizados por mí. En el último
participaron 16 músicos del medio. En colaboraciones
calculo unos 20 trabajos discográficos. He
grabado rock, por ejemplo, con el grupo catalán
Brams, flamenco, temas discotequeros, melódicos.
Ha
tenido la oportunidad de visitar una gran cantidad
de países: ¿Qué puede decir de
la experiencia de tocar para públicos tan variados?
Conocer
públicos de varias naciones nos da experiencia,
cultura, amistades, contacto, se te abren muchas puertas.
Pero conocer ciudades es lo mas bonito de mi carrera.
Estar en sitios que solamente había visto en
un atlas es muy emocionante.
Ha
colaborado, además, con una larga lista de
reconocidos músicos: ¿De qué
artista o artistas conserva mejores recuerdos? ¿Cómo
fue su experiencia con Joan Manuel Serrat, por ejemplo?
Con
él nos dimos hace poco un apretón de
manos en una casa de música de Barcelona, y
cuando actuó en Montevideo, sé que músicos
de la Filarmónica le preguntaron si me conocía,
y el Nano expresó: "sí, sí,
es un gran profesional, claro que le conozco".
Cuando uno se encuentra lejos y ve a estas figuras,
se piensa una cosa, quiere estar a su lado. Pero luego,
cuando por el trabajo los tiene al lado, son uno más.
Así me pasó con Sabina, con Sara Montiel,
con Alberto Cortez, con Armando Manzanero.
¿Cómo
está formada su familia actualmente?
Mi
esposa, que además de soportarme es el eje
de todo, la matriarca diríamos. Luego 4 hijos
sensacionales; dos casados y los otros dos en vías
de... pero excelentes, trabajadores. No me puedo olvidar
además de las nietas, el sol que nos faltaba,
las nueras, el yerno, y mis fuelles.
¿Ha
pensado en regresar a Uruguay?
¿A
qué?. Yo creo que cada persona cumple un ciclo,
tanto en el terruño como en todo lo que haga.
Nada es perpetuo, y mi ciclo en Uruguay se terminó.
Guardo lindos recuerdos, tengo muchos seres que aprecio
y estimo, eso siempre se extraña. Pero vivir...
espero que Dios no sea tan malo conmigo. Después
de 13 años en el exterior habiendo logrado
casi el 100% de mis anhelos: ¿ le parece que
podría dejar todo lo que tengo aquí
para empezar en Uruguay, y con mis años?. ¿Qué
me puede ofrecer a mí Uruguay?, o ¿qué
le puede ofrecer a los miles y miles de uruguayos
que nos fuimos, muy a pesar de nuestros sentimientos?
Estamos hablando de un país sin futuro, sin
pautas ni programas, que vive para el día a
día sin pensar en el mañana.
¿Ha
vuelto de visita a Las Piedras?, ¿Cómo
la encontró?
De
Las Piedras no me fui nunca, tengo muchas cosas que
me ligan a ese bonito lugar. Pero la ciudad en la
que yo viví dista años luz de ser la
actual. No sé si mejor, peor o regular. Pero
aquellos años para mí fueron irrepetibles.
Las tres veces que fui a Uruguay, lo primero que hice
al salir del aeropuerto de Carrasco fue ir a Las Piedras.
La ciudad de hoy no es la misma. La última
vez que estuve en la Escuela Experimental, donde siempre
voy, habían robado una estatua de bronce que
conocí cuando tenia 8 años. Faltan los
tremendos bailes del club Juventud, las matinés
del club Olimpia. Quizás hasta la feria de
los domingos es distinta, punto de vital encuentro
del populacho. Falta el Continuado, el cine Stone
City, el Moderno, el Avenida, el 18 de Mayo. Faltan
los bailes orilleros del Defensor 33, los de Herten,
los de Cabral.
Tampoco está el bar Carlitos, donde cuando
venía de actuar de madrugada, me tomaba unos
capuchinos con corasanes calientes que eran geniales.
Mire estimado periodista todo lo que me falta cuando
voy a Las Piedras, y me falta su gente. Por razones
de años muchos se han volado, y otros ya están
viejos, vencidos, tristes, lo comprobé en mi
último viaje. La gente está agotada.
Solamente espero que cívicamente Uruguay cambie
de rumbo, aunque me apuro a decirle que no veo salida,
porque habría que cambiar todas las estructuras
del gobierno, erradicar cargos políticos que
ganan miles de dólares por mes. Hay que hacer
una limpieza estatal tan grande que eso no lo van
a permitir los gobernantes. Mis palabras quedan escritas
por si alguien quiere opinar distinto.
Menú
Pedrenses Destacados
..........................................................................................................................................
 |
:
Datos
de la actualidad pedrense. |
|
 |
:
Reseña
histórica de la ciudad de Las Piedras.
|
|